DI1_RONDINA

viernes, 9 de diciembre de 2016

Otro mundo

Parece ayer cuando llegue al salón; no conocer a nadie y sentarme sola aparte de todos. En ese momento parecía remota la idea de encontrar compañeros que mas adelante serían como hermanos y vivir situaciones que me harían  crecer como persona.
Recuerdo aun la primera clase; analizamos un producto por grupos y hablábamos todos como si supiéramos mas que nadie de diseño pero al escuchar los profesores nuestras palabras no parecían mas que sonidos sin sentido y ahí aprendí la primera lección de la clase: Humildad. Esta me ayudo a aprender a escuchar y saber que no todo lo que me puede parecer a mi es perfecto y que como cualquier humano puedo tener errores.
Durante todas las clases me di cuenta de lo afortunada que era de tener la oportunidad de estudiar diseño y convertir todos mis sueños y anhelos en un objeto que mas adelante podría ayudar a miles de personas. Supongo que primer año es para eso, abrirte los ojos a un mundo infinito de posibilidades en el cual tu eres el dueño y los profesores son aquellos guías que te ayudan llegar al mejor resultado.
En mi caso maneje la literalidad de mis ideas y las convertí en algo mas abstracto donde también las otras personas pudieran ver mas posibilidades y así hacer un producto para todos y no solo para mi. Experimentamos ideas y las convertimos en objetos lo cual fue realmente emocionante, saber que todo tiene un sentido y no se hace por que si. El analizar  el psicoanálisis hasta la figura redonda de un cilindro y ver que aunque parezcan opuestos tienen que ver da cuenta de lo que permite el diseño; mezclar mundos, generar ideas, proponer soluciones y sobre todo hacer evolucionar nuestros pensamientos hacia nuevas cosas.
Fue un año difícil pero puedo dar cuenta de que a pesar de todo aprendí no solo para mi vida profesional sino también para mi crecimiento personal; como trabajar en grupo, como saber tomar las criticas y sobre todo aprendi amar lo que estudio y lo que hago.